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Reality de Yeferson Cossio que regala cirugías plásticas: el éxito de vender inseguridades

Un concurso que promete transformaciones corporales ha desatado una intensa polémica digital sobre la autoimagen, la presión social y los límites morales del contenido en redes sociales.

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Por: Erika Mesa Díaz

Creativa Digital

Participante del casting interactúa con el jurado del reality "La mujer de tus sueños"
Foto: Kick (yefersoncossio)

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El influencer paisa Yeferson Cossio lanza "La mujer de tus sueños", un polémico reality donde el gran premio para las concursantes es un paquete de cirugías plásticas. La promesa de mamoplastias, liposucciones, rinoplastias y otros procedimientos estéticos, junto a regalos de sus marcas, ha desatado un intenso debate en redes sociales.

Mientras cientos de mujeres hacen fila a la intemperie con la esperanza de ser seleccionadas, voces críticas denuncian que el formato convierte el cuerpo femenino y sus inseguridades en un espectáculo, reforzando mandatos estéticos dañinos.

"La mujer de tus sueños"

Yeferson Cossio anunció su proyecto "La mujer de tus sueños" a través de sus redes sociales. El formato promete a sus participantes la posibilidad de ganar un cambio físico integral. El premio principal incluye procedimientos como mamoplastia, liposucción, rinoplastia y diseño de sonrisa, a cargo de médicos como la Dra. Mariana Jaramillo y el Dr. Luis Bermúdez.

El influencer complementa la oferta con un año de gimnasio, tres meses de suplementos deportivos de su marca, dotación de ropa y un año de perfumes. El mecanismo de participación fue simple. Las interesadas debían seguir una lista de cuentas, dejar un comentario en la publicación oficial y enviar un mensaje directo explicando "por qué deberían ser ustedes las que van a tener ese cambio".

Cossio aseguró que cubriría todos los gastos logísticos, como vuelos, hoteles y alimentación, para las 20 seleccionadas y un acompañante. La grabación se realizaría en varias ciudades, con episodios planeados para Medellín, Cali y Bogotá.

Sin embargo, la ejecución del primer casting generó malestar. Testimonios relatan una organización deficiente, con largas e incómodas demoras y un proceso de selección que, según varias participantes, se basó principalmente en la apariencia física y no en la necesidad expresada o en las respuestas a las preguntas formuladas.

Oleada de críticas

El concepto del reality ha recibido fuertes cuestionamientos de periodistas, activistas y profesionales de la salud mental. Laura Camila Vargas, periodista, criticó duramente la premisa. "Las mujeres no somos productos de entretenimiento", afirmó. Vargas argumentó que el formato fortalece un sistema que castiga los cuerpos de las mujeres y les repite que son "cuerpos incompletos, defectuosos, siempre por corregir". Señaló la paradoja de que un sistema "te enseña a odiar tu cuerpo y después te aplaude cuando aceptas arreglarlo".

La crítica apunta al corazón del problema: la cosificación. "Históricamente los cuerpos de las mujeres han sido el terreno donde otros hacen dinero, fama y poder", expresó Vargas. Subrayó el riesgo para audiencias jóvenes, citando que, en 2021, más de 72,000 menores a nivel global se sometieron a una rinoplastia y más de 71,000 a aumentos de senos y liposucciones. "Ese mensaje también le está llegando a niñas y adolescentes a quienes les enseña desde muy temprano que su cuerpo es un problema que debe corregirse para ser aceptadas", advirtió.

La activista Luisa María Valencia se sumó a la crítica, enfocándose en el contexto cultural paisa. "En Antioquia aprendemos muy rápido que la apariencia es lo que importa, que verse bien abre puertas, mientras que no encajar tiene costos", explicó desde su propia experiencia con trastornos de conducta alimentaria. Cuestionó la noción de empoderamiento que promueve el reality. "Llamar empoderamiento a eso es problemático porque el empoderamiento no puede construirse sobre la idea de que hay algo defectuoso que corregir en los cuerpos de las mujeres".

Valencia destacó que este tipo de formatos explota una herida social existente, donde muchas mujeres aprenden que su cuerpo es su carta de presentación en un contexto de oportunidades escasas. Esta presión por la apariencia se enmarca en una tendencia global donde las mujeres, que conforman cerca del 90% de los pacientes de cirugía cosmética en muchas poblaciones, muestran una mayor aceptación cultural de estos procedimientos.

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¿Jugar por necesidad?

Se convocó a las aspirantes a la discoteca propiedad del influencer, donde cientos de mujeres esperaron durante horas, en ocasiones bajo el sol, sin acceso garantizado a agua o sombra.

Los testimonios de mujeres rechazadas en el casting revelan un panorama complejo, donde la promesa de cambio choca con una cruda realidad. Aleya López, una de las aspirantes, narró su experiencia en un video de TikTok. Después de pasar la noche en fila, describió un proceso de selección donde, a su juicio, "las preguntas no importaban".

Observó que las elegidas solían tener un "impacto visual" muy marcado: muchas tatuajes o una presencia física muy particular. Concluyó que a las mujeres con rasgos "que no destacaran mucho", como ella, las sacaban primero. "Todas las mujeres que están afuera era porque no lo necesitaban", reflexionó, pero aclaró: "que no lo necesitáramos no nos hacía menos merecedoras".

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Para otras, la motivación iba más allá de lo estético. Lucía Tamayo, sobreviviente de un ataque con agente químico, se inscribió al ver una oportunidad para mejorar su calidad de vida y acceder a cirugías reconstructivas. Aunque no fue seleccionada, defendió el reality. "Sé que muchos lo ven como algo estético, pero es importante resaltar que es una decisión muy autónoma", dijo.

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Destacó otros beneficios como la beca de inglés o la gestión de visas, que para ella representaban "una luz de esperanza". Su postura contrasta con la de Yorgelis Cortés, otra rechazada, quien calificó la experiencia como una "farsa". Denunció malas condiciones durante la espera y afirmó que, contrario a lo prometido, seleccionaron a mujeres "que ya tienen bastantes cirugías" y no a aquellas con "cuerpos reales" que podrían mostrar un cambio evidente.

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El reality "La mujer de tus sueños" de Yeferson Cossio es un síntoma de presiones estéticas y sociales profundamente arraigadas. Mientras el influencer lo presenta como una oportunidad de empoderamiento y cambio, una oleada de críticas lo señala como un negocio que capitaliza la inseguridad corporal femenina, especialmente en un contexto cultural como el antioqueño donde el mandato de la apariencia es fuerte.

Las historias de las participantes rechazadas, desde una sobreviviente de ataques con ácido hasta mujeres que esperaron horas bajo el sol, humanizan un debate que a menudo se queda en lo abstracto. Ellas muestran la verdadera demanda que hay detrás de la oferta de Cossio: el deseo de una vida diferente. Sin embargo, el proceso de selección descrito por muchas deja dudas sobre si el formato busca realmente ayudar o simplemente generar un contenido visual atractivo.

El fenómeno obliga a una reflexión urgente sobre los límites del entretenimiento en redes sociales, la ética de convertir el cuerpo en un premio y la responsabilidad de los influencers con audiencias vulnerables. En un mundo donde las cirugías cosméticos aumentan y la cultura digital intensifica las comparaciones, formatos como este no crean inseguridades, pero sin duda las aprovechan y, en el proceso, las normalizan.

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