Rafael Poveda, el que habló con los criminales más peligrosos: "Garavito se murió y yo puedo asegurar que nunca cambió"
El periodista compartió detalles inéditos de sus conversaciones con criminales como Popeye y Carlos Lehder. Narró los momentos de mayor peligro en su carrera, explicó su método para obtener confesiones y opinó sobre la crisis de seguridad en Colombia.
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Por: Equipo de Redacción
Redacción Digital

El periodista investigativo Rafael Poveda compartió por primera vez en una emisora juvenil los detalles más estremecedores de su carrera. Durante más de una hora, el creador de Más allá del silencio habló sin filtros sobre sus entrevistas con Luis Alfredo Garavito, Popeye, Carlos Lehder y otros peligrosos criminales que marcaron la historia nacional. La conversación dejó confesiones inéditas y una reflexión profunda sobre el oficio periodístico.
Hablar con los más peligrosos
Rafael Poveda construyó su reputación con conversaciones que pocos periodistas aceptarían sostener. Durante su visita a Aquí nadie responde, el espacio matutino de Mix Radio Bogotá, recordó su encuentro con Juan Carlos Villa Cardona, un asesino en serie que acabó con la vida de diez ancianos en Risaralda. El criminal aprendió a imitar a un sordomudo desde los diez años para ganarse la confianza de sus víctimas, una habilidad que perfeccionó tras ser enviado a un centro de rehabilitación por apuñalar a un compañero que le hacía bullying.
El periodista describió la advertencia que recibió del guardia del INPEC antes de la entrevista en la cárcel de La Dorada: "Rafa, ojo con ese malo, ese man es peligroso". Villa Cardona mostraba los nudillos callosos de practicar peleas clandestinas. Poveda decidió comenzar la grabación justamente con la revelación del engaño como sordomudo, una decisión editorial que define como "atrapar a la audiencia desde el comienzo". Al salir del penal, llamó a su hijo Martín y le confesó que no sentía una energía tan perturbadora desde sus siete entrevistas con Popeye en Cómbita.
Riesgos y lecciones de su trabajo
El oficio de preguntar en Colombia ha tenido costos personales para Poveda. En febrero de 2002, cuando terminó el proceso de paz con las FARC, un vendedor informal del sector del Parkway en Bogotá le advirtió con manos temblorosas que unos hombres lo esperaban para "quebrarlo". Al día siguiente, los directivos de RCN Televisión lo citaron para informarle que la misma fuente que había anticipado el exilio de Claudia Gurisatti les confirmó que las FARC planeaban asesinarlo. Esa mañana le asignaron escolta y blindó su camioneta.
Otro episodio ocurrió en Barrancabermeja durante el año 2000. Los paramilitares comandados por Carlos Castaño tomaron la ciudad para expulsar al ELN. Poveda y su camarógrafo se movilizaban en motocicleta para evitar ser identificados. Al salir de un barrio, escucharon una ráfaga de disparos y vieron a un hombre con una pistola descargada a solo tres metros de distancia.
"Paró, miró, tenía las manos blancas", recordó. El mismo tono pálido que vio en las manos del vendedor del Parkway. Hoy, con hijos de 19 y 15 años, asegura que no volvería a exponerse de esa manera: "Yo no hubiera tenido mis hijos por andar como un loco por allá buscando plomo".
Cómo ser un mejor periodista
Poveda compartió una lección fundamental para las nuevas generaciones: la edición enseña más que cualquier otra etapa del oficio. Su primer empleo fue como editor en C-SPAN, el canal del Congreso de Estados Unidos, donde operaba equipos analógicos con perillas. Esa experiencia le mostró sus aciertos y errores, una autocrítica que mantiene hasta hoy en su podcast.
La transición de lo analógico a lo digital fue compleja para el periodista. Confesó entre risas que una tarde necesitó ayuda de un ascensorista para insertar una memoria USB en un computador. Sin embargo, el principio que defiende permanece intacto: "La base de todo es la organización y darse cuenta de que las cosas cambiaron fundamentalmente".
Su método con Garavito lo demuestra: aprovechar los momentos previos a la entrevista formal, cuando el entrevistado llega "con ganas de hablar", para capturar confesiones espontáneas. Así supo que el asesino no solo mató niños, sino también cinco adultos que descubrieron sus intenciones.
¿Un Bukele en Colombia?
Ante la pregunta sobre la crisis de seguridad que atraviesa el país, Poveda fue directo: "Colombia necesita un Cecot, una cárcel y un Bukele". Tras visitar decenas de prisiones, considera que el sistema penitenciario colombiano carece de personal suficiente y de condiciones para aislar a los reclusos de sus actividades delictivas. La Modelo del 2000, recordó, era un campo de batalla con fusiles, granadas y boquetes entre patios que enfrentaban a paramilitares con guerrilleros.
No obstante, el periodista matizó su respaldo al modelo salvadoreño. "Lo que no creo que debe pasar es que tú botes la llave", afirmó. Propuso aprovechar a ciertos internos para trabajos manuales y capacitación, como ocurre en la cárcel agrícola de Acacías. Señaló tres pilares para una solución estructural: combatir el microtráfico en los barrios, implementar incentivos económicos para que jóvenes de estratos bajos permanezcan en el sistema educativo y, sobre todo, ejercer una paternidad responsable. "Si tú quieres cambiar el mundo, hermano, tienes que ser un buen papá. No tienes que hacer mucho más", sentenció.
El periodista anunció que estará firmando ejemplares de su libro Más allá del silencio en el stand 122 del pabellón 6 de la Feria Internacional del Libro de Bogotá, disponible hasta el 4 de mayo. A los jóvenes que dudan si estudiar periodismo les dejó un mensaje heredado del padre de los Kennedy: "It is not what you know. It is who you know". Y añadió una recomendación propia: "No se enclaustren. El estudio trae ese networking que ustedes van construyendo".


