La China cyberpunk ya existe: personas enseñan a los robots humanoides a trabajar
En más de 40 centros del país, trabajadores humanos repiten tareas cotidianas para entrenar a las máquinas del futuro.
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Por: Equipo de Redacción
Redacción Digital

En China, el futuro no se programa solo con líneas de código. También se entrena con cuerpos humanos, paciencia y repetición. Mientras la inteligencia artificial avanza a gran velocidad, cientos de personas pasan sus días abriendo microondas, doblando ropa o colocando sartenes, no para resolver tareas domésticas, sino para enseñar a los robots humanoides a moverse en el mundo real.
El método recuerda a la enseñanza tradicional: repetir hasta aprender. Solo que ahora, los alumnos no son humanos.
Centros donde el trabajo es entrenar máquinas
El país asiático ya puso en marcha más de 40 centros públicos de entrenamiento de robots humanoides. En estos espacios, trabajadores equipados con cascos de realidad virtual, sensores corporales y sistemas de captura de movimiento ejecutan las mismas acciones cientos de veces al día.
Cada gesto se convierte en datos. Cada repetición alimenta los sistemas de aprendizaje de robots que, por ahora, no pueden adquirir experiencia física por sí solos.
El objetivo es ambicioso: crear máquinas capaces de desenvolverse en hogares, fábricas, almacenes y espacios públicos con movimientos naturales y precisos.
Por qué los robots necesitan aprender de los humanos
A diferencia de los modelos de lenguaje, entrenados con grandes volúmenes de texto digital, los robots humanoides requieren información mucho más compleja. Necesitan aprender equilibrio, fuerza, coordinación, percepción espacial y adaptación a entornos impredecibles.
Ese tipo de datos no existe en internet de forma estructurada. Por eso, China optó por replicar el mundo real dentro de sus centros de entrenamiento, con cocinas, líneas de montaje, almacenes logísticos, hogares inteligentes y residencias de ancianos.
En Pekín, uno de los complejos más grandes ocupa más de 10.000 metros cuadrados y cuenta con 16 escenarios distintos.
“Cibertrabajadores”: el nuevo oficio del futuro
Kim tiene 20 años, estudia informática en Shanghái y se define como “cibertrabajador”. Su labor consiste en guiar robots humanoides mientras realiza movimientos repetitivos con sensores de captura corporal.
“Es un trabajo decente, aunque bastante aburrido”, contó al medio Rest of World. En algunos casos, enseñar una sola acción puede requerir más de 1.200 repeticiones, como ocurrió al entrenar a un robot para colocar correctamente una sartén sobre un fogón.
La escena se repite en distintas provincias: personas enseñando a máquinas con la misma paciencia con la que se enseña a caminar.
La robótica humanoide como prioridad nacional
El gobierno chino declaró la inteligencia artificial encarnada —la IA en forma física— como una prioridad estratégica nacional. Esta decisión impulsó una ola de inversión que ya involucra a más de 150 empresas dedicadas al desarrollo de robots humanoides.
Según estimaciones de Goldman Sachs, este mercado podría alcanzar los 38.000 millones de dólares en 2035. China quiere liderarlo, incluso si eso implica depender, por ahora, de trabajo humano intensivo.
Robots que ya “salieron al mundo”
Algunos humanoides ya comenzaron a graduarse. De acuerdo con medios oficiales, los robots entrenados adquirieron más de 20 habilidades operativas, con tasas de éxito superiores al 95 %.
Varios ya trabajan en fábricas automotrices estatales, realizan tareas de mensajería corporativa o inspeccionan instalaciones eléctricas. Empresas como UBTECH vendieron robots humanoides por decenas de millones de dólares a centros de recopilación de datos en China.
Tecnología avanzada con estética de futuro
En ferias como la exposición de robótica de Shenzhen, compañías chinas exhiben robots capaces de razonar con inteligencia artificial, interactuar por voz y reemplazar sus propias baterías.
Modelos como el Walker S2 pueden transportar cargas de hasta 15 kilos, navegar con sensores LiDAR y operar de forma continua. Otros, como Alpha Mini o Wukong, apuntan a la educación, el aprendizaje infantil y los servicios inteligentes.
La estética parece ciberpunk. El funcionamiento ya es real.
¿Un camino sostenible o una solución temporal?
No todos los expertos confían en este método. Investigadores como Ken Goldberg, de la Universidad de California en Berkeley, reconocen su valor, pero advierten que es lento y costoso.
Incluso las autoridades chinas alertaron sobre el riesgo de una burbuja en la industria, ante una posible sobrecapacidad frente a una demanda comercial todavía limitada.
Mientras el debate continúa, China avanza con una idea clara: los robots del futuro todavía necesitan aprender de los humanos. En centros llenos de sensores, repeticiones y rutinas infinitas, personas entrenan a las máquinas que algún día transformarán la industria y el trabajo.
En esa escena, que parece sacada de una distopía cyberpunk, el futuro no se imagina: se practica todos los días.


