La Casita Rosada de Bad Bunny en Medellín: historia y guía rápida antes de ir (últimos días).
La réplica del escenario más emotivo del “Conejo Malo” puede visitarse en Provenza, Medellín, solo hasta el 31 de enero. Diseño, historia y el significado profundo de una casa que se convirtió en símbolo global.
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Por: Equipo de Redacción
Redacción Digital

Medellín vive días intensos alrededor de Bad Bunny. No solo por sus conciertos en el estadio Atanasio Girardot, sino por una parada obligada para fanáticos, curiosos y creadores de contenido: la réplica de la Casita Rosada de Bad Bunny, instalada en pleno Provenza.
Quienes caminan por este sector de El Poblado se detienen, sacan el celular y confirman lo que parecía improbable: la casa que muchos solo esperaban ver dentro del concierto ahora está ahí, al alcance de todos, convertida en uno de los puntos más fotografiados de la ciudad.
¿Dónde queda la Casita Rosada de Bad Bunny en Medellín?
La réplica está ubicada en la entrada del Teatro Victoria, en Provenza, uno de los sectores con mayor movimiento cultural y turístico de Medellín.
No se necesita boleta, registro previo ni reserva. El acceso es abierto y por orden de llegada, lo que la convierte en una experiencia gratuita para quienes visitan la zona.
Horarios y fecha límite para visitarla
Este dato es clave: la Casita Rosada solo estará disponible hasta el 31 de enero.
Puede visitarse a partir de las 12 del mediodía, aunque el teatro opera principalmente en horario nocturno. La recomendación es ir temprano, especialmente durante los días de mayor afluencia por los conciertos del artista en la ciudad.
Si estás pensando en ir “algún día”, ese día tiene fecha límite.
¿Por qué esta casita es tan importante en la gira de Bad Bunny?
Aunque muchos la conocen por su estética llamativa, la casita es mucho más que un fondo para fotos. Es uno de los símbolos centrales del Debí tirar más fotos World Tour, la gira más reciente de Bad Bunny.
En los conciertos, funciona como un segundo escenario. Allí, el artista canta versiones íntimas, conversa, recibe invitados y transforma el show en un momento cercano, casi doméstico.
La casita representa el hogar, la memoria y la identidad caribeña. Es el lugar donde la música baja el volumen y la emoción toma protagonismo.
De Humacao al mundo: el origen de la Casita Rosada
El diseño está inspirado en una casa real ubicada en Humacao, Puerto Rico, que apareció en el cortometraje del álbum Debí tirar más fotos. Esa vivienda se convirtió en un ícono visual del proyecto y luego en el corazón escénico de la gira.
La estructura retoma elementos clásicos de la arquitectura puertorriqueña: paredes rosadas, bordes amarillos, arcos, columnas, ventanas con celosías, plantas y una bandera de Puerto Rico que refuerza su identidad.
No es una casa lujosa. Es una casa cotidiana, reconocible, cargada de memoria colectiva. Por eso conecta con Puerto Rico, con el Caribe y también con gran parte de América Latina.
Una réplica construida en tiempo récord para Medellín
La instalación en Provenza nació hace pocos días y se levantó en tiempo récord. La iniciativa fue desarrollada por el Grupo Somos Belisario, con el objetivo de ofrecer una experiencia alternativa para quienes no asistirán a los conciertos o simplemente quieren llevarse un recuerdo del paso de Bad Bunny por la ciudad.
Según sus organizadores, se espera que cerca de 100.000 personas visiten la casita durante los días de la gira en Medellín.
¿Qué vas a ver cuando llegues?
La réplica recrea fielmente la estética del escenario original. Los colores, los materiales y la ambientación evocan un hogar caribeño vivo y habitado.
No se trata solo de mirar. La experiencia está pensada para caminar, observar, tomarse fotos y sentir que, por un momento, una parte del universo de Bad Bunny aterrizó en Medellín.
Un punto de encuentro más allá del concierto
La Casita Rosada se convirtió en un espacio de encuentro. Fanáticos, turistas, curiosos y creadores de contenido se cruzan allí, incluso quienes no tienen entrada para el show.
Ese espíritu resume bien el mensaje detrás de la estructura: el hogar no es exclusivo, es un lugar donde todos caben.
Si estás en Medellín o planeas visitarla en estos días, la recomendación es clara: no dejes pasar la Casita Rosada de Bad Bunny. No solo por la foto, sino por lo que representa dentro de una gira que habla de recuerdos, identidad y pertenencia.
Eso sí, ten presente el dato más importante: la última oportunidad para visitarla es el 31 de enero. Después de eso, la casita seguirá su camino, como la gira, como los recuerdos… y como esas fotos que, esta vez, sí valdrá la pena tomar.


