Bad Bunny habla antes del Super Bowl: "ni siquiera tienen que aprender español; es mejor si aprenden a bailar"
El artista puertorriqueño respondió preguntas en la antesala del evento deportivo más grande de Estados Unidos con una mezcla de nervios y gratitud. Prometió una celebración sin precedentes de la cultura latina.
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Por: Equipo de Redacción
Redacción Digital

Este domingo, además de ver la final de temporada del fútbol americano, Estados Unidos verá cómo Bad Bunny, el artista más escuchado del mundo, se convierte en el primer solista latino en encabezar su show de medio tiempo.
A solo tres días del Super Bowl, el puertorriqueño ofreció una conferencia de prensa en San Francisco donde mezcló la emoción, los nervios y una profunda conexión con sus raíces. Recién coronado con tres premios Grammy, incluido Álbum del Año por Debí Tirar Más Fotos, Benito Antonio Martínez Ocasio se prepara para ofrecer 30 minutos que prometen ser una fiesta monumental para la cultura latina.
Del Super Bowl de Shakira hasta el suyo propio
Hace seis años, Bad Bunny fue un invitado sorpresa en el espectacular show de medio tiempo de Jennifer Lopez y Shakira en el Super Bowl LIV. En ese momento, era una estrella en ascenso del reggaeton. Ahora, él regresa a esa misma gran final de la NFL, pero como cabeza de cartel absoluto, un camino que él mismo afirma no haber buscado de forma deliberada.
En la conferencia, Bad Bunny fue claro: nunca imaginó este momento. "Nunca busqué esto", confesó. "Quizás suene como si intentara ser lo más humilde... pero juro por Dios que yo no buscaba esto". Para él, el logro más grande siempre ha sido crear, divertirse en el proceso y conectar con la gente a través de su música.
Este ascenso al escenario más visto de Estados Unidos llega tras un año histórico, con una residencia multitudinaria en Puerto Rico, una gira mundial y un Grammy histórico que coronó un álbum nacido para reconectar con sus orígenes.
Su mente días antes de su show de medio tiempo
"La verdad, no sé cómo me siento". Con esa honestidad, Bad Bunny describió el torbellino de emociones que lo invade. Apenas sale de la gira de su último álbum, acaba de brillar en los Grammy y, en medio de todo, ha tenido que preparar este show de 30 minutos. "Ha sido mucho", reconoció. La presión se hizo tangible cuando admitió: "Anoche no pude dormir porque estaba pensando en mi espectáculo".
Sin embargo, su sentimiento predominante es de agradecimiento. "Todo este año he sentido un enorme agradecimiento", dijo, explicando que su emoción es más por la gente que lo apoya que por él mismo. "Me emociono más por la gente que por mí... esto es lo que hará este show tan especial para mí".
Para manejar la ansiedad, intenta mantener una rutina simple: despertarse, entrenar, tomar café y no pensar demasiado. Su objetivo es disfrutar el momento y recordar que solo son 30 minutos haciendo lo que ama.
Qué esperar de su show
¿Sorpresas? ¿Invitados? Bad Bunny fue un maestro del misterio. Cuando le preguntaron por artistas invitados, bromeó: "Sí, mi familia, mis amigos y la comunidad latina que me apoya". Su descripción del show fue directa: "Va a ser una gran fiesta... lo que la gente siempre puede esperar de mí". Prometió llevar mucha de su cultura al escenario, pero se negó a dar "spoilers".
Más que detalles, compartió la filosofía de su presentación. "Sé que dije que tenían cuatro meses para aprender español, pero ni siquiera tienen que aprender español. Es mejor si aprenden a bailar". Para él, lo único de lo que el público debe preocuparse es de divertirse y dejar que el baile salga del corazón. Aunque su música es en español, su mensaje es universal.
El show, de 30 minutos, será una celebración de la identidad puertorriqueña, posiblemente con símbolos como la bandera, el flamboyán y elementos de la bomba y la plena.
El show de medio tiempo del Super Bowl LX está por escribir un capítulo esencial para la música latina. Bad Bunny llega a él no como un estratega calculador, sino como un artista auténtico que, tras conectar consigo mismo en su último álbum, ahora comparta esa esencia con el mundo.
Entre los nervios, el insomnio y la gratitud, su promesa es clara: trece minutos de fiesta pura, un tributo a sus raíces y una invitación global a bailar sin barreras. Este domingo 8 de febrero será la confirmación de que el latino que una vez fue invitado al gran espectáculo, ahora es su protagonista indiscutible.


