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¿Vas a Bad Bunny en Medellín? Revisa tu alojamiento: usuarios denuncian cancelaciones masivas

Fanáticos enfrentan una pesadilla logística: propietarios de apartamentos y hoteles revierten reservas confirmadas con pretextos rebuscados para, presuntamente, volver a ofrecer las habitaciones a precios astronómicos.

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Por: Equipo de Redacción

Redacción Digital

Bad Bunny, cantante puertorriqueño
Foto: Getty

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La llegada de Bad Bunny a Medellín para tres conciertos en el estadio Atanasio Girardot prometía una fiesta musical histórica. Sin embargo, días antes del evento, una crisis de alojamiento empaña la celebración.

Decenas de fanáticos que viajan a la ciudad se encuentran con reservas canceladas sin previo aviso y precios que se disparan a cifras millonarias, un problema denunciado masivamente en redes sociales que evidencia las tensiones de una ciudad bajo una demanda turística extrema.

Denuncias en redes sociales

Las creadoras de contenido Valeria Gutiérrez y Pepa Lopera, de la cuenta @nosomoshermanas, relatan una experiencia compartida por muchos. Su reserva de alojamiento fue cancelada el 19 de enero, a solo dos días de su viaje para el concierto del 23. La justificación que recibieron, una "fuga de gas", les parece sospechosa. En su video, Pepa expresa su frustración y señala que el mismo caso se repite con al menos "cinco o seis personas más".

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Otra creadora, Kathrin Abdala (@kabdalag), viralizó la magnitud de los precios. En su cuenta de TikTok mostró ejemplos como un apartamento de cuatro habitaciones en El Lleras con un precio de 98.240.000 pesos por cuatro noches, y otro de una sola habitación por 25.368.974 pesos. Estas cifras generan indignación, con comentarios que comparan el costo con un viaje a Europa para dos personas. El patrón es claro: cancelaciones inesperadas seguidas de la republicación del mismo alojamiento a un precio muy superior.

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La situación no se limita a plataformas de alquiler vacacional. Usuarios reportan que hoteles formales emplean tácticas similares, con cancelaciones bajo excusas como "error del sistema" o tuberías reventadas. Un testimonio en redes afirma: "A mí me pasó lo mismo, llegando al hotel en Medellín, literalmente parqueando, me enviaron la cancelación con la excusa que se había reventado un tubo". Este fenómeno masivo transforma la emoción por el concierto en una pesadilla logística para decenas de asistentes.

¿Qué hacer?

Ante esta situación, la acción inmediata es fundamental. Lo primero es confirmar el estado de tu reserva directamente con el alojamiento o la plataforma. Si tu reserva sufre una cancelación, contacta de inmediato al servicio de atención al cliente de la plataforma utilizada (Booking.com, Airbnb, etc.). Sitios como Booking aclaran que, ante infracciones de sus términos, pueden solicitar al socio que respete la reserva confirmada u ofrecer alternativas.

Busca ayuda en tu red de contactos. Como sugirieron las influencers afectadas, pregunta entre amigos, familiares o conocidos en Medellín si tienen espacio disponible o conocen opciones. La colaboración comunitaria surge como un paliativo ante la crisis. Considera ampliar tu búsqueda a municipios aledaños como Guatapé o Marinilla, donde los precios pueden ser más accesibles y el traslado a la ciudad sigue siendo viable.

Conoce tus derechos y reporta. En Colombia, la Ley 2068 de 2020 y la Ley 300 de 1996 establecen el marco normativo para los servicios turísticos. Aunque no hay un control directo sobre los precios, existe protección para el consumidor. Juan Camilo Vargas, director de AsoHost, recomienda revisar con detalle la política de cancelación al momento de reservar y exigir a la plataforma si surge un problema.

No normalices las malas prácticas; denunciar casos de vulneración de derechos es clave para desincentivarlas.

Bad Bunny y la economía de Medellín

Eventos de esta magnitud tienen un impacto económico profundo en la ciudad. Solo en 2025, los eventos en Medellín generaron un legado económico estimado en 1.081 millones de dólares, con beneficios directos e indirectos para miles de personas. La llegada de decenas de miles de fanáticos de Bad Bunny inyecta recursos a sectores como la restauración, el transporte y el comercio, reforzando la proyección de Medellín como destino de turismo y entretenimiento internacional.

Sin embargo, la crisis de alojamiento revela un lado negativo de la alta demanda. En Colombia no existe una norma que regule los precios del alojamiento turístico, por lo que los proveedores fijan tarifas libremente, a menudo con herramientas de "revenue management" que ajustan los costos según la fluctuación del mercado. Este marco legal permite la especulación en contextos de escasez.

El mercado de alojamiento en Medellín ya presentaba una sobreoferta y una "guerra de tarifas" antes del concierto. La ciudad pasó de 436 hoteles activos en 2021 a unos 565 proyectados para 2025, mientras los inmuebles turísticos en plataformas llegaron a superar los 19.000. Esta saturación hace que, ante un evento excepcional, algunos actores busquen maximizar ganancias con prácticas cuestionables, afectando la experiencia del visitante y, en última instancia, la reputación de la ciudad como destino.

Los conciertos de Bad Bunny en Medellín exponen una realidad compleja: el enorme poder de un megaconcierto para dinamizar la economía local, pero también para tensionar los servicios hasta límites críticos. Las denuncias por cancelaciones y precios abusivos son un llamado de atención sobre la necesidad de mayor claridad, protección al consumidor y prácticas éticas en el sector del hospedaje.

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