Farruko rompe su silencio: las razones por las que abandonó la iglesia
Tras su conversión en 2022, el cantante de música urbana denunció la mercantilización de la fe dentro de los templos.
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Por: Juan Manuel Arias Montenegro
Creativo Digital

Carlos Efrén Reyes Rosado, conocido mundialmente como Farruko, volvió a sorprender a sus seguidores. El cantante de música urbana que en febrero de 2022 detuvo uno de sus conciertos para predicar la palabra de Dios y pedir perdón por el contenido de sus canciones, reveló por qué decidió alejarse de la vida cristiana institucional.
En una entrevista para el canal El Closet, el artista boricua desnudó las frustraciones que lo llevaron a renunciar al sistema congregacional que alguna vez abrazó con fervor.
El giro de 2022
El cambio de Farruko comenzó en pleno apogeo de su carrera. Cuando Pepas sonaba en todas las plataformas digitales del mundo, el puertorriqueño decidió que las falsas amistades y el dinero no significaban que todo estuviera bien.
En una entrevista con La Red de Caracol Televisión, el intérprete aseguró que su conversión al cristianismo era "lo más real y sincero que ha pasado" en su vida, un proceso que le permitió cambiar su mentalidad y crecer como ser humano. Incluso llegó a enfrentar problemas legales y la pérdida de patrocinadores por mantenerse firme en sus nuevas convicciones.
La decepción en el templo
Sin embargo, lo que encontró dentro de la iglesia terminó por alejarlo. Farruko fue contundente: "El mismo diablo está ahí metido, corrompiendo a las personas".
El artista denunció que, incluso yendo a la iglesia, lo veían como un "signo de dinero". Los cultos que debían ser espirituales se convertían en eventos dedicados a su presencia, ignorando a feligreses con mayores necesidades.
"Yo iba y el culto me lo dedicaban a mí, habiendo gente con más necesidad ahí", relató el cantante. Para él, ese comportamiento distorsionaba el mensaje central de la fe: "Ya tú estás jodiendo el mensaje", expresó con crudeza, recordando que muchos asistentes llegan al templo con depresión, buscando una palabra de aliento, no un espectáculo de farándula.
Un hospital, no un escenario
Farruko dejó claro su concepto de lo que debería ser un lugar de culto: "Es un hospital, ¿me entiendes? Ahí no es un faranduleo de tengo a fulano congregándose en mi iglesia".
El puertorriqueño enfatizó que la gente acude a esos espacios porque necesita ser escuchada, porque busca que Dios le hable. Cuando un artista famoso se convierte en la atracción principal, se convierte en una distracción que desvía la atención de quienes realmente requieren ayuda espiritual.
El sistema congregacional
La ruptura definitiva llegó cuando el cantante observó la estructura interna de las iglesias: "En el sistema congregacional este de concilios y esa mierda yo no me voy a meter", declaró Farruko, rechazando la burocracia eclesiástica que, a su juicio, corrompía el propósito original de la fe. Para él, la organización institucionalizada había desvirtuado el mensaje, priorizando el poder, el dinero y la influencia sobre la verdadera conexión espiritual.
La búsqueda continúa
A pesar de su alejamiento de la iglesia como institución, Farruko mantiene su deseo de ser auténtico. Espera ser el mismo en cualquier lugar y mostrar que es posible salir de los momentos difíciles convertido en una mejor persona.
Farruko no renunció a Dios, sino a una estructura que, según su experiencia, había perdido el rumbo. Su testimonio enciende el debate sobre la mercantilización de la fe y el verdadero sentido de los espacios de culto en la era de las redes sociales y los influencers.

