El ritmo del reggaetón sigue siendo libre: fallo favorable a Bad Bunny y Karol G
Un tribunal de Estados Unidos desestimó una demanda millonaria que buscaba controlar el ritmo base del reggaetón.
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Por: Erika Mesa Díaz
Creativa Digital

La justicia estadounidense dictaminó un fallo que despeja el panorama para la música urbana latina. El martes 1 de septiembre de 2026, el juez André Birotte Jr. determinó que el dúo de reggae Steely & Clevie no logró demostrar la validez de sus derechos de autor sobre el ritmo del dembow. Esta decisión pone fin a una larga batalla legal que involucraba a las máximas figuras del género.
La demanda, presentada en 2021 por Cleveland "Clevie" Browne y los herederos de Wycliffe "Steely" Johnson, aseguraba que su canción "Fish Market" de 1989 era la fuente original del dembow. El caso se consolidó con múltiples demandas individuales contra artistas como Bad Bunny, Karol G, Pitbull, Drake, Daddy Yankee, Luis Fonsi y Justin Bieber. Los demandantes buscaban el reconocimiento de derechos de autor y, en esencia, controlar el ritmo fundamental del reggaetón.
El argumento que derribó la demanda
La estrategia legal de los abogados de Bad Bunny resultó clave para el desenlace del caso. El abogado Kenneth Freundlich señaló que la demanda presentaba una falla estructural: citaba extractos de varias canciones y no una obra completa. Esta práctica fue calificada como un "Frankenstein", un collage ensamblado a partir de tres canciones separadas, una estrategia que el tribunal no consideró válida.
El juez Birotte Jr. concluyó que los demandantes no identificaron claramente qué obra con derechos de autor contenía la selección y el arreglo que supuestamente debían protegerse. La ley de derechos de autor de Estados Unidos no protege una "amalgama abstracta de elementos extraídos de múltiples obras existentes de manera independiente". Para que una demanda prospere, los elementos deben existir en una sola canción, un requisito que los demandantes no cumplieron.
La victoria judicial y sus implicaciones
El fallo del juez no solo desestimó la demanda, sino que también evitó que el proceso se extendiera aún más. En julio de 2026, el juez había determinado que solo un tribunal federal podía decidir sobre la propiedad del ritmo, lo que habría alargado el juicio. La decisión final, sin embargo, cortó de raíz esta posibilidad y marcó una victoria contundente para los artistas involucrados.
El abogado de Bad Bunny, Kenneth D. Freundlich, expresó su conformidad con el fallo, señalando que no se puede registrar un ritmo como derecho de autor reconstruyéndolo a partir de tres canciones diferentes una vez que se está en juicio. La decisión judicial establece un precedente importante, al dejar claro que el derecho de autor protege lo que un artista creó originalmente y no un collage ensamblado durante el litigio.
La justicia estadounidense sentó un precedente al proteger la creatividad original sobre las construcciones legales abstractas. El fallo a favor de Bad Bunny y Karol G asegura que el ritmo del dembow, y por extensión el reggaetón, pueda seguir evolucionando sin la amenaza de un monopolio sobre su esencia. Esta decisión reafirma que el ritmo que mueve a millones de personas en el mundo no puede ser encerrado en una demanda, sino que pertenece a la cultura y a la expresión artística.

