El Grammy que volvió después de medio siglo y confirmó que la música también se mira
Las portadas de álbum regresan al centro de la conversación en una edición marcada por universos visuales, nostalgia y disputa creativa.
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Por: Equipo de Redacción
Redacción Digital

Durante años, la portada de un álbum fue una puerta de entrada. Antes de darle play, el oyente miraba. Interpretaba colores, gestos, símbolos. Luego, esa experiencia quedó relegada al tamaño de un cuadrado en pantalla. Ahora, los Premios Grammy 2026 decidieron volver a poner esa conversación sobre la mesa.
Después de más de 50 años, el Grammy a la Mejor Portada de Álbum regresa como categoría independiente. Y lo hace en una edición donde la música no solo se escucha, también se observa, se interpreta y se discute desde lo visual.
Una categoría que vuelve para quedarse
La decisión de la Academia de la Grabación busca reconocer el impacto del arte visual en la era digital. Así lo explicó su director ejecutivo, Harvey Mason Jr., al confirmar que la división responde a una necesidad concreta: destacar a quienes construyen los mundos que rodean a un disco.
En los últimos años, las portadas competían dentro de la categoría de mejor diseño de empaque, junto a materiales físicos. Hoy, el foco se pone directamente en la imagen que representa al álbum, exista o no en formato físico.
Aun así, no es casual que todas las portadas nominadas este año estén disponibles en vinilo y CD. El objeto volvió a tener valor. Vive en estanterías, habitaciones y rutinas diarias.
Bad Bunny, Wet Leg y el lenguaje de lo incómodo
Entre los nominados destaca Debí tirar más fotos, de Bad Bunny. La portada muestra dos sillas plásticas blancas frente a plataneros. No hay artificio. Hay memoria. La imagen evoca playa, patio, diáspora y una nostalgia que atraviesa todo el álbum.
El propio Bad Bunny dirigió el arte, acompañado por el fotógrafo puertorriqueño Eric Rojas. Esa simpleza conecta con la narrativa del disco, también nominado a Álbum del Año, y refuerza una tendencia clara: menos exceso, más significado.
En el extremo opuesto aparece Moisturizer, de Wet Leg. Su portada muestra a Rhian Teasdale en cuclillas, con gesto inquietante y una estética que mezcla lo femenino con lo perturbador. La idea nació tras un fin de semana de experimentación visual y objetos extraños.
“Queríamos algo evocador”, explicó la banda. Y lo lograron. La incomodidad también comunica.
Capturar una energía, no una escena
En Chromakopia, Tyler, The Creator aparece en primer plano, con el rostro cubierto por una máscara. La imagen no explica, sugiere. Fue la última toma del día y la que terminó definiendo todo el proyecto visual.
El director de fotografía, Luis “Panch” Pérez, habló de un lenguaje compartido construido tras años de colaboración. Referencias al surrealismo y al Hollywood clásico sostienen una imagen que deja más preguntas que respuestas.
Algo similar ocurre con Glory, de Perfume Genius. El artista aparece recostado en un interior oscuro y cálido, rodeado de cables que recuerdan a un escenario. La imagen refleja la tensión entre la vida privada y la exposición pública.
Para sus creadores, no importaba definir una estética clara. De hecho, celebran que no se entienda del todo.
Escenarios, referencias y mundos completos
En The Crux, de Djo, el actor Joe Keery construye una escena coral ambientada en un hotel ficticio. La inspiración llegó desde La ventana indiscreta, de Alfred Hitchcock. Todo sucede a la vez: una pareja se besa, alguien discute una multa, el protagonista aparece de espaldas.
Cada detalle fue diseñado con intención, desde el letrero de neón hasta el vestuario. La portada funciona como una escena congelada que invita a mirar más de una vez.
Aquí, la portada no acompaña al disco. Es parte del relato.
Grammy 2026: música, imagen y disputas abiertas
La ceremonia se celebrará el 1 de febrero de 2026 en Los Ángeles, en el Crypto.com Arena. Será una noche clave, con 95 categorías y varias disputas abiertas.
En Álbum del Año, Bad Bunny compite con Lady Gaga, Kendrick Lamar y Tyler, The Creator. Una posible victoria de Debí tirar más fotos marcaría un hito: sería el primer álbum completamente en español en ganar el premio.
Mientras tanto, el regreso del Grammy a la Mejor Portada instala otra pregunta: ¿cómo se vota el arte visual en tiempos de streaming?
La respuesta parece clara. Creatividad, diseño y capacidad narrativa siguen importando.
Cuando la música vuelve a entrar por los ojos
El regreso de esta categoría confirma algo que muchos artistas nunca olvidaron: la portada sigue siendo un lenguaje propio. Un espacio donde se cruzan identidad, memoria, provocación y contexto cultural.
En tiempos de consumo rápido, algunas imágenes aún invitan a detenerse. A mirar. A interpretar.
Y quizás ahí esté la clave. Porque antes de darle play, todavía queremos saber qué estamos a punto de escuchar.


