¡Cuidado! regresó John Wick

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    Todo fue porque le mataron al perro.

    Así comenzó la saga de John Wick, el personaje y la película que hoy estrena su tercera parte en la Isla. Wick tiene la cara y los (pocos) gestos de Keanu Reeves.

    No es para justificarlo, pero en aquel primer capítulo también le robaban un tremendo carro que, por lo visto, quería tanto como para salir a peleárselo a la mafia rusa. Es que Wick, que acababa de quedar viudo, era la peor de la víctimas de la inseguridad: había sido un asesino a sueldo de los mismos rusos y estos saben que no hay nada que pueda con él. Lo que seguía era una catarata de golpes, disparos, peleas sanguinarias y la certeza que nadie más se iba a meter con John Wick.

    Pero siempre hay alguien que no se entera y en la secuela, también dirigida por Chad Stahelski, transcurre parcialmente en Roma y era otra seguidilla de peleas coreografiadas con buen ojo, un montón de disparos a quemarropa y todo un planteamiento visual que sin ser nada del otro mundo le da cierta distinción.

    Las dos primeras dos fueron tremendo negocio (costaron unos $80 millones y recaudaron más de $200 millones) y no tuvieron tantas críticas negativas, por lo que se veía venir el tercer capítulo. Ahora, Wick se entera que hay una recompensa de $14 millones para matarlo y que el botín ha movilizado a los peores asesinos del mundo.

    El papel parece hecho justo para Reeves quien, a pesar de estar lejos de ser un actor medianamente dotado, tiene ese gesto de frialdad mortal (que a veces puede parecer de aburrimiento) y la disposición a las películas de acción.

    En John Wick 3 está acompañado por Laurence Fishburne (¡Morpheus en The Matrix!) y las ganadoras de Oscar, Hale Berry y Anjelica Huston. Este tercer capítulo ha sido señalado por la crítica internacional como el mejor de la saga.