Además de no dar detalles, la tensión es usada por Rusia para justificar planes de ‘desconexión’.

Después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se reuniera en Japón en el marco de la cumbre mundial G20 con su homólogo chino, Xi Jinping, la esperanza para miles de usuarios de teléfonos del fabricante chino Huawei revivió.

Antes del anuncio de los mandatarios sobre una nueva tregua que impide aranceles nuevos que estaban preparados, se esperaba que después del 19 de agosto, la prohibición de EE. UU. a Huawei quedará en firme. Según dijo Trump, después de la conversación accedió a permitir que las empresas estadounidenses vendan productos a la tecnológica Huawei. Sin embargo, la decisión final saldrá del Departamento de Tesoro de EE. UU. 

Esto significa que Trump levantó, al menos provisionalmente, una orden ejecutiva en la que había solicitado a empresas de EE. UU. cortar negocios con empresas potencialmente riesgosas para la seguridad nacional. Desde hace meses, el gobierno de EE. UU. ha dicho que la fabricante china representa riesgos por la posibilidad de que sus dispositivos, terminales celulares y de redes de telecomunicaciones, sean usados para entregar información confidencial a la inteligencia de la potencia asiática.

La reunión, que tomó más de una hora, reanudó las negociaciones comerciales. Aunque pone freno a los planes de nuevos aranceles de EE. UU. del 10 al 25 % a unos 325.000 millones de dólares en importaciones chinas, se mantienen en vigor los aranceles a productos chinos por valor de 250.000 millones de dólares, los gravámenes a importaciones estadounidenses por 110.000 millones de dólares.

Según Trump se acordó que “las empresas estadounidenses puedan vender productos a Huawei”. Sin embargo, poco después dijo que el Departamento del Tesoro tendrá una reunión en los próximos días para decidir definitivamente si levanta el veto a la entrega de componentes estadounidenses a Huawei. Eso significa que aún Huawei sigue en una lista negra en la que fue incluida en mayo pasado, que evita que la fabricante adquiera componentes de hardware y software de empresas de EE. UU. sin previa autorización del Gobierno de ese país.

Huawei ha sido una carta en las negociaciones de Trump. Solo con las medidas impuestas hasta ahora y la posibilidad de que los nuevos teléfonos de la compañía no pudieran actualizar versiones del sistema operativo de Android, Huawei tuvo que admitir que no será posible cumplir con la meta esperada de ventas de dispositivos móviles para este año.

Trump dijo que los equipos cuya venta había acordado permitir serían aquellos “que no presenten un gran problema de seguridad nacional”. Con ello, es posible que el gobierno de EE. UU. siga buscando obstaculizar el avance de la fabricante china en el mercado europeo con la infraestructura requerida para el despliegue de redes de quinta generación, un mercado en el que compite fuertemente con la estadounidense Qualcomm.

Esta semana, un reporte de Bloomberg reveló la existencia de investigaciones y publicaciones académicas de colaboraciones con el ejército chino en las que figuraban personas identificadas como empleados de Huawei. Aunque la compañía niega cualquier colaboración y también negó conocimiento alguno sobre las publicaciones, el hecho podría aumentar las sospechas de las agencias de inteligencia de EE. UU. que han alertado sobre los supuestos vínculos de la empresa con la inteligencia de China.

Si bien cabe la posibilidad de que la presión de varios gigantes industriales suavice las posiciones de los gobiernos, es muy probable también que Huawei continúe con los planes de lanzar un sistema operativo propio, inicialmente en China para finales de 2019, ante el riesgo de que una orden de gobierno pueda ‘cerrar la llave’ de servicios tecnológicos vitales.

Mientras tanto, en Rusia…

Por otra parte, los movimientos del gobierno estadounidense frente a Huawei han sido leídos por otros actores como un intento de imponerse y proteger su mercado en vez de competir abiertamente en el sector de la telefonía y las telecomunicaciones. El caso ha sido mencionado como una justificación para la decisión del gobierno de Rusia de construir una ‘internet soberana’.

Según el viceprimer ministro ruso, Maxim Akimov, “lo que Estados Unidos esta haciendo ahora (…) estan destruyendo este mundo”. El funcionario, que supervisa las infraestructuras de telecomunicaciones, transporte y economía digital en Rusia, mencionó las tensiones comerciales durante una entrevista en el Foro Económico Internacional de San Petersburgo.

Rusia ha dicho que sus planes son crear una protección para su red local frente a amenazas externas. Sin embargo, la ley de ‘internet soberana’ que entró en vigor el mes pasado provocó feroces críticas, algunos sectores temen que se trate de un intento de emular el ‘Gran Cortafuegos’ que tiene China. Colectivos de derechos digitales y organizaciones que defienden las libertades civiles temen que Rusia de ‘desconecte’ de la red global y construya un instrumento de comunicaciones cerrado que facilite el monitoreo, la censura y la vigilancia.

El ataque a Huawei mostro que “las acciones hostiles y unilaterales de los países pueden tener consecuencias fatales”, indico Akimov. La internet soberana busca “prevenir el caos” si la red rusa no tiene acceso al extranjero y no es un intento de aislar al pais del mundo exterior, aclaro.

Además de las medidas que ha tomado la administración estadounidense frente a la fabricante, semanas atrás, el mandatario ruso, Vladimir Putin, y el presidente chino, Xi Jinping, supervisaron un acuerdo entre la compañía china y el mayor operador inalámbrico ruso, Mobile TeleSystems, para instalar zonas piloto de redes 5G en el territorio del país europeo.

REDACCIÓN TECNÓSFERA

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